miércoles, 4 de febrero de 2009

Sobrevivir y encontrar a tu Viernes (II)


SÁBADO
Son las siete y media de la mañana. Afuera llueve, y la brisa que se levanta hace vibrar los cristales. La habitación está a oscuras. Envuelto en un cómodo y mullido edredón, duermo profundamente. Visualizo los verdes acantilados de Kerry, el sol me da en la cara y Carmen viene corriendo hacia mí enfundada en un inmaculado traje de lino blanco.
Lleva una guirnalda de flores en el pelo, y sonríe extendiendo los brazos hacia mí. En un segundo cambia todo. Uno de sus pies tropieza con una piedra, cae de bruces y empieza a rodar sin control por la ladera hasta que se precipita al vacío. ¡Puedo oír el grito mientras se estrella contra las rocas!
Me levanto sobresaltado. No es Carmen la que grita, sino Juanito, que se ha despertado y pide su biberón. A tomar por saco el sueño. Bueno, mejor, porque era bastante hortera.
Me levanto, y la barriga hace que se levante la camiseta de "Descubre el Lago de Sanabria, ¡escápate!" que llevo encima del pantalón del pijama. Cuando está Carmen voy hecho un Lord Fontleroy, pero cuando está de viaje no encuentro la ropa y parezco el de mantenimiento.
Así empieza la mañana. Y lo peor es que la chica, que ha tenido a bien quedarse a dormir, se pira a las 9:15, con la deferencia de dejar vestido a Juanito (aunque luego lo tengo que volver a vestir otra vez, dadas sus preferencias en moda. Para más info, ver post anterior). A partir de ese momento, me quedo solo ante el peligro, como Gary Cooper, pero sin Grace Kelly.
Rápidamente, hay que organizarse. Me llama mi cuñada María y se ofrece a quedarse con la Candonga, y llevarla a casa de una amiguita en La Moraleja. Se lo agradezco horrores, porque conozco igual de bien La Moraleja que la zona nueva de Nairobi, y dadas mis dotes de orientación, podríamos conseguir llegar a la casa cuando la niña saliera vestida de novia del brazo de su padre.
¡Bien! Me quedo con Pablo y Juan. Pues nada, a casa de mi madre, a que jueguen con los primos. Allá que fuimos, y pasaron un día estupendo. La verdad es que mi madre y hermanas me ayudaron un montón.
Y el mejor, Pablo. Mi Viernes en esta historia a lo Daniel Defoe. En vez de abrazar en plan estrangulador, por celos, a su hermano pequeño (porque no hay bidones de gasolina a mano, que si no...) lo cuidó como a un hijo. Trotaba por los pasillos buscando los pañales que yo le pedía, le mojaba el chupete en azúcar a la hora de la siesta, y le dejaba estropear el puzzle de los osos (por cierto, ya lo hace entero él solo). Mi brazo derecho. Olé Pablo.
Juanito ya era otra cosa. Le molan los berridos. Es su manera de comunicarse. Suenan igual que los de los Jinetes Oscuros del Señor de los Anillos, pero en real. En la bañera, esa noche, ya de vuelta en casa, decidió que había que sacar todo el agua del baño, y se empleó duramente con los puños. Yo me tuve que cambiar, y mientras empapaba en el suelo unas toallas pensaba en su madre. Vuelve, me da igual que no haya acantilado, que no lleves flores en la cabeza, hasta aceptaría verte en chándal y masticando con la boca abierta, ¡pero vuelveeeeeee!
Eso sería al día siguiente. Tras acostar a los dos, me quedé pensando en qué podría hacer el domingo, pero la nieve que caería horas después lo iba a solucionar.
Ésa es una historia que contaré mañana. Demos gracias al Señor, Viernes. Hemos sobrevivido un día más.

5 comentarios:

Anónimo dijo...

Pepe, tú ya has visto a Carmen en chandal...

Anónimo

Anónimo dijo...

Pepe es bonito soñar que tu mujer va con ropa de lino, con flores en la cabeza pero que se cae por un acantilado y se estrella con las rocas no es muy tranquilizador...
TU FIEL LECTOR PERO QUE FIRMA...
TICO

Anónimo dijo...

Hola "pepe", yo no he sido el "anónimo" del anterior comentario, tu fiel lector QUE NO FIRMA, pero se sabe quien es... jajaja... Que tal las pelis?...

Pepe F-A dijo...

Excelentes. Muy fuerte lo de tener que ver la peli de Gengis Khan en mongol subtitulada en ruso.

Anónimo dijo...

Me muero de risa, Puchi. Estoy deseando que cuentes el domingo. Lo mejor, imaginarme a Carmen vestida de blanco, con flores en la cabeza corriendo hacia tí. Luego me he sentido mal cuando se me ha desatado la risa floja pensando en el resbalón que se metía...... en fin, que estaré deseosa de leer el domingo. MARU